Eduardo Galeano puso en forma a más de mil universitarios cariocas

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Eduardo Galeano (1940) tiene la mala costumbre de abarrotar los auditorios a los que va. Brasil, Rio de Janeiro, no fue una excepción.

Afortunadamente una buena organización, totalmente improvisada, de los estudiantes brasileños pudo trasladar el acto al gimnasio de la universidad PUC para que todos pudiéramos escuchar a Eduardo. Fue todo un ejercicio de civismo donde 1.500 personas se informaban repitiendo en voz alta las informaciones de los responsables y aguantando pacientemente a que se les diera una nueva ubicación. ¡Qué mejor lugar que un gimnasio para ejercitar la musculatura neuronal! ¡Qué mejor entrenador que Eduardo Galeano!

Eduardo Galeano, visiblemente cansado por su edad y por los tormentosos atascos de la ciudad de Rio, no abrió el juego a la interacción verbal con el público; sin embargo, sí que lo hizo emocionalmente. Ni risas ni brillantez faltaron en sus relatos, que fueron leídos en un excelente portugués.

Este poeta y ensayista latinoamericano prefiere definirse como cuentacuentos. Es el género que más le gusta y el que mejor sabe plasmar su arte y pensamiento. Eduardo escoge una historia verdadera, generalmente desconocida ya sea porque esté silenciada por los medios o porque pertenezca a un hombre o animal que nadie prestó atención por pertenecer al común de los mortales. Con esa historia, lo que hace es poner en evidencia a la civilización occidental, desnudarla en su hipocresía y asestar, finalmente, un golpe definitivo de genialidad para romper los prejuicios ideológicos con los que nos «alimentan» todos los días.

Eduardo leyó varios cuentos de su último libro: «Los hijos de los días».

Para criticar la concepción histérica del tiempo en la sociedad capitalista. Todo a las prisas. Comentaba que una tortuga era duramente criticada por ir a su ritmo y ésta respondió: “Yo no viajo para llegar, yo viajo para ir”.

Contó también como Juana una antigua heroína argentina del siglo XIX fue condecorada, en su época, por su «esfuerzo varonil y su viril coraje». Dos siglos después, Cristina de Kirchner la homenajeó por su «femenina valentía».

Otro relato más reciente, datado en 2002, anunciaba la salida de los Mcdonalds de Bolivia. Un “dramático acontecimiento” que ponía fin 5 años de misión “civilizatoria”. Los bolivianos no tenían estómago para esas hamburguesas y derrotaron el “progreso” y junto con el: la multiplicación de los gordos, la represión a los sindicalizados y su “felicidad” occidental.

También hizo referencia a la historia de Ramón y Cajal, científico español que quería ser pintor pero que necesariamente estaba llamado a pasar a la historia como premio Nobel de Medicina. En parte se lo debe porque se tomó la ciencia como un arte. Disfrutaba trabajando con libertad. Disfrutaba de la libertad y la justicia. Este deleite siempre  le generaba conflictos pero Ramón y Cajal lo tenía claro: “Quién no tenga enemigos, no merece tener amigos”.

Otras frases antológicas de Galeano fueron:

“Si la naturaleza fuera un banco ya habría sido salvada”

“Tras la muerte de un banquero, se le practicó una autopsia: no le encontraron ningún escrúpulo”

“Hipocresía es el nombre que el vicio pone a la virtud”

“De los pobres sabemos lo que no quieren ser, ¿pero sabemos cuáles son las causas de la pobreza? Tal vez no, porque su desnudez nos viste y su hambre nos da de comer”

“Según algunos estudios se invierte muchísimo más en silicona y viagra que en prevención del alzhéimer. Dentro de unos años vamos a tener a muchas viejas con grandes pechos y  muchos viejos con miembros vigorosos… pero que no sabrán para que sirven”

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Estimado alumno: escribe un cuento, al estilo de Eduardo Galeano, haciendo una crítica a la sociedad actual o traduce al español el cuento que más te guste por su moraleja.

Manden su cuento al profesor Pablo: pablo.velasco@laacademia.com.br

 

 

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