São Paulo, ¿capital de América Latina?

Cuando José Anchieta, hijo de vasco pero nacido en las Islas Canarias, puso la primera piedra de São Paulo en un monte entre los ríos Anhangabaú y Tamanduateí, estaba sin duda pensando más en la tierra de su padre que en aquella dónde su santa madre le había traído al mundo. Desde ese mismo momento, São Paulo fue condenado para siempre a ser tierra de lluvias y trabajo duro. Si el jesuita español estaba buscando un jardín del Edén estilo Rio de Janeiro, se confundió y mucho.

No obstante São Paulo ha sido tierra de millones de sueños profesionales y de vida en clave de autosuperación. Inmigrantes europeos huyendo de pobreza y guerras, inmigrantes nordestinos, del interior, etc… todos con un sueño en la maleta y mucha valentía para sacarlo adelante.

Con su cosmopolitismo de viejo cuño estilo Liberdade japonesa o Bixiga italiana, contemporáneo de Nueva York, con su industrialización con aroma a café, con su frenético puerto de Santos, sus industrias del metal, su formidable clase obrera clásica del ABC y su “city” de la Avenida Paulista, se parecería más a una ciudad inglesa que tropical. Una suerte de London financiera y underground,  de periferia, bañada en cachaça y nubarrones negros que hacen guardia todos los días al caer la tarde. Parece… pero no es así. São Paulo, para bien y para mal, tiene un caos propio brasileño y está determinadamente influenciado por el multiculturalismo tropical de Brasil, inscrita en una sociedad donde conviven diferentes niveles de desarrollo.

Brasil fue más colonia que imperio pero fue imperio en un momento clave de su historia. Esto es uno de sus distintivos en relación a otras capitales de América Latina. Brasil no se explica con São Paulo, pero São Paulo no se explica sin Brasil. Si bien para muchos São Paulo es el territorio italiano más importante fuera de Italia. Los descendientes de la inmigración de pobres italianos de comienzos del siglo XX, hoy dominan la vida pública de todo Brasil.

São Paulo es una jungla de asfalto, propiamente dicha. Es jungla y es asfalto. Para entender eso sólo es necesario tomarse una cerveza (o salir de fiesta) en la Rua Augusta, correr caminando por la Avenida Paulista, oler al miedo al atraco en sus esquinas poco iluminadas, escuchar su banda sonora de samba rock en Vila Magdalena, comprar en sus mercados de calle, comerse un bocadillo de mortadela en el mercadão u observar el horizonte de favelas de un Este paulistano en vías de desarrollo.

Con casi 20 millones de habitantes, el paulistano medio es un trabajador duro que busca realizar sus sueños profesionales y para ello no duda en mejorarse. Se aprieta el cinturón si es necesario aprender una lengua útil para su carrera profesional.

La Academia, escola de espanhol e português, vieja amiga de São Paulo, anuncia su expansión en São Paulo. Ya contamos con numerosos alumnos tanto en São Paulo como en Rio de Janeiro, pero vamos a hacernos más paulistanos: abrir nuestras mentes y conquistar nuevos mercados, nuevas metas.

En España y Europa se conoce poco São Paulo, prevalece la imagen turística de sol y playa de tierras cariocas y nordestinas. Sin embargo, una cosa que va a traer la crisis de los países centrales y la llegada de miles de inmigrantes europeos a tierras paulistanas es que SP sea cada vez más conocida en el mundo.

En este mundo cambiante São Paulo se va a rejuvenecer y junto a su viejo cosmopolitismo van a añadirse dos nuevos en la misma dirección: el de sus viejos hijos expatriados que vuelven a su ciudad con nuevas ideas y el de los nuevos inmigrantes europeos. Sin embargo, antes que eso, São Paulo tiene el reto de dar a sus ciudadanos un buen trato en relación a su movilidad social y urbana, hoy totalmente caótica. Las últimas protestas populares han puesto este tema urgentísimo e importantísimo sobre la mesa. 

Asimismo São Paulo tiene el reto de autosuperarse internacionalmente y convertirse de verdad en la capital de América Latina, y no sólo por ser campeona en consumismo parcelado, sino por su multiculturalismo y su capacidad de atracción de inversiones y talentos. Para ello debe mezclarse más internacionalmente, especialmente con el mundo latino. Y para ello que mejor cosa que aprender a hablar español.

La Academia, escola de espanhol y portugués, está en São Paulo para ayudar a juntar mundos y conseguir sueños profesionales. Enseñaremos a los paulistanos a hablar español y a los gringos a aprender portugués. Esa es y será nuestra tarea.

contato@laacademia.com.br

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